El murmullo del metro, de Jesús R Peinado


Encuadrado dentro de El Cuentacuentos y publicado originalmente aquí.

Tenía la impresión de haber escuchado tantas veces aquella canción, que comenzaba a sonarme natural en los oídos. Como si fuera tan asidua como el silencio o el murmullo del metro cada mañana. Qué estúpido he sido. Aquella canción, ahora me doy cuenta, no estaba ahí en un porque sí irrevocable. No era una consecuencia.

Cada mañana tenías el cuidado necesario de hacérmela escuchar junto a un café en la ventana y un beso en los labios. Como si desearas mantener la melodía resonando tras mis ojos hasta que volvieran a verte al salir del trabajo. Pero como decía, qué estúpido he sido.

El tiempo hace olvidar. La rutina hace olvidar. Y no. No podemos olvidar lo que nos mantiene cuerdos. Lo que nos ata a la vida y nos levanta por la mañana. Por mucho que se nos camufle con la horas o se mantenga en la penumbra tras las cortinas. Tenía la sensación de haber escuchado tantas, tantas veces aquella canción, que quizás fueran demasiadas. Y la añoro, aun habiendo olvidado su nombre, su tacto, su color. El traqueteo de mis dedos al compás entre el murmullo del metro.

Todo desapareció contigo.

Jesús R Peinado Vergara

Encuadrado en el proyecto El Cuentacuentos.



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Conversaciones con la variable X. 1.


Conversaciones con la variable X
1.

No sé qué decirte.

 

No sé si pierdes tanto
como pierdo yo;

al fin y al cabo este
no es un libro contable,
ni yo estudiante de impuesto
o funcionario en ciernes.

Del poemario “Tres siglos”,
de Victor Mesa y Jesús R Peinado



Escalera


Escalera

Muchos no sabrían decirte
quienes son o quienes eran.
Algunos incluso te contestarían
que no han cambiado desde hace años,
o que son los mismos que cuando eran críos.

Todo hombre sufre de igual manera el tiempo,
eso está claro. Sube una escalera y cada cierto
momento avanza un peldaño.
Hay quien tarda más, quien tarda menos.
Quien juguetea, sube tres escalones y baja un par,
o más a veces. Pero al final, todo es movimiento,
incesante y voraz cambio.

Descubriendo vistas,
comenzando eras.

Jesús R Peinado

De “Aprender a respirar bajo el agua”, 2010



A través, de Octavio Paz


Doblo la página del día,
escribo lo que me dicta
el movimiento de tus pestañas.

*

Mis manos
abren las cortinas de tu ser
te visten con otra desnudez
descubren los cuerpos de tu cuerpo
Mis manos
inventan otro cuerpo a tu cuerpo.

*

Entro en ti,
veracidad de la tiniebla.
Quiero las evidencias de lo oscuro,
beber el vino negro:
toma mis ojos y reviéntalos.

*

Una gota de noche
sobre la punta de tus senos:
enigmas del clavel.

*

Al cerrar los ojos
los abro dentro de tus ojos.

*

En su lecho granate
siempre está despierta
y húmeda tu lengua.

*

Hay fuentes
en el jardín de tus arterias.

*

Con una máscara de sangre
atravieso tu pensamiento en blanco:
desmemoria me guía
hacia el reverso de la vida.

Octavio Paz



Después que yo muera


 

Si, después que yo muera, se quisiera escribir mi biografía,
Nada sería más simple.
Exactamente poseo dos fechas -la de mi nacimiento y
la de muerte.
Entre una y otra todos los días me
pertenecen.
Soy fácil de describir.
He vivido como un loco.
He amado a las cosas sin ningún sentimentalismo.
Nunca tuve un deseo que no pudiera colmar, pues nunca anduve ciego.
Incluso escuchar para mí fué nada más que un complemento del ver.
Comprendí que las cosas son reales y totalmente diferentes una de otra:
Lo comprendí con los ojos, jamás con el pensamiento.
Comprenderlo con el pensamiento hubiera sido encontrarlas
todas iguales.

Un día me sentí dormido como un niño.
Cerré los ojos y dormí.
Y, a propósito, yo era el único poeta de la Naturaleza.

Fernando Pessoa




La excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; templados, realizando actos de templanza; valientes, realizando actos de valentía.

Aristóteles



Crítica: Maldito Karma, de David Safier


Si queréis leer un mal libro, esta es vuestra opción. “Maldito Karma” de David Safier es un libro de esos que si los pagas, odias al autor. Si no los pagas, si no que lo lees de prestado, te sientes bien por no haber cometido el error de comprarlo. No, no pretendo ser cruel, pero un libro vale dinero (más si es de Seix Barral) y la cosa no está para excesos tontos.

Maldito Karma es una novela que de entrada es corta, y lo mejor que puedo decir de ella es que es legible, rapida y a veces alcanza el calificativo de “cómica”. A veces. Otras veces se regodea en hechos crueles, trivializando cuestiones más allá de una simple broma. Y no, no es que me falte el humor, pero uno espera más de una obra con buenas críticas y que plantea las consecuencias kármicas de una mujer horrible.

En general, la novela es una comedia, hilarante a veces, trágica por momentos, que plantea el paso por las diferentes reencarnaciones de una persona que muere en circunstancias surrealistas. Es una fábula al fin y al cabo, que deja con un sabor muy pobre en cada etapa de lectura. Eso sí: si deseáis una lectura ligera, rápida y sencilla, que no plantee retos, esta es la vuestra.

Una fábula en tono de comedia que se queda en intento de novela.



Hasta luego, de Nicanor Parra


 

Ha llegado la hora de retirarse
Estoy agradecido de todos
Tanto de los amigos complacientes
Como de los enemigos frenéticos
¡Inolvidables personajes sagrados!

Miserable de mí
Si no hubiera logrado granjearme
La antipatía casi general:
¡Salve perros felices
Que salieron a ladrarme al camino!
Me despido de ustedes
Con la mayor alegría del mundo.

Gracias, de nuevo, gracias
Reconozco que se me caen las lágrimas
Volveremos a vernos
En el mar, en la tierra donde sea.
Pórtense bien, escriban
Sigan haciendo pan
Continúen tejiendo telarañas
Les deseo toda clase de parabienes:
Entre los cucuruchos
De esos árboles que llamamos cipreses
Los espero con dientes y muelas.

Nicanor Parra



Oda III


Oda III (fragmento)

En las situaciones difíciles
Muéstrate animoso y fuerte;
De igual manera, con prudencia,
Arriarás las hinchadas velas ante un viento
Demasiado favorable.

Horacio



Cold in hand blues


Cold in hand blues

y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo
y qué es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
y por qué
tengo miedo

 

Alejandra Pizarnik



Al oído de una muchacha, de García Lorca


No quise.
No quise decirte nada.

Vi en tus ojos
dos arbolitos locos.
De brisa, de risa y de oro.
Se meneaban.
No quise.
No quise decirte nada.

Federico García Lorca



Fénix


II

Fénix

Un pequeño detalle
ha delatado el cambio,
sirviendo de disparo al aire,
dando comienzo al movimiento.

Todos los sentidos quedan conmocionados;
ahora el susurro se hace grito,
la brisa un vendaval y el sol es un soplete
o un pájaro de fuego que se acerca con avidez.

Tan solo se hace soportable el sonido interior
levemente acompasado con el latir caprichoso
en la nuca, las manos o las sienes doloridas.

Tan sólo existe el latido,
y el lamento del fénix
que da paso a la siguiente era.

Jesús R Peinado
De “Aprender a respirar bajo el agua”.



Entrevista en Castillo de versos


El pasado jueves, día 17 de Febrero, el programa “Castillo de Versos” de UniRadio Jaén entrevistó en su estudio a Jesús R Peinado, donde contestó a un algunas preguntas y recitó algunos poemas de su poemario “Aprender a respirar bajo el agua”. El audio de dicha entrevista os lo dejo por aquí.

Y en enlace a todo el programa y sucesivos, aquí.



Yo y tus amigas, de Philip Rogina


No voy a convertirme
en quien no soy.

No voy
a transformarme en un imbécil
sólo
y exclusivamente porque
te lo demanden tus amigas hipsters,
tan visceralmente identitarias
ellas.

No.

Primer paso para ganarse el respeto:
marcar
el contorno de quien se es
con lápiz blando
y no borrar.

No borrar
hasta que te borren
o te odies a ti mismo.

Philip Rogina

Originalmente visto en Nueva Gomorra